Mi Método Astrológico: entre el cielo tropical y sideral
Hola, soy Lydia. Todo empezó en la pandemia. Mientras el mundo se encerraba en sus casas, a mí me dio por mirar al cielo y preguntarme: ¿quién soy?, ¿a dónde voy?
En ese momento me sentía bastante perdida y fue entonces cuando la astrología me agarró de la mano y me ayudó a conocerme mejor. Me enseñó a aceptar tanto lo brillante como lo caótico. A veces es una guía sabia. Otras, una linterna en mitad del eclipse.
La verdad es que esto no surgió de la nada. De pequeña ya me gustaban estas cosas raras. Sin internet, mi fuente de sabiduría era el teletexto: ahí estaba el horóscopo semanal, todo regido por el signo solar. Yo, Cáncer de toda la vida. Fin del misterio. Lo de que había toda una carta astral detrás… ni idea.

En 2022 hice un curso de astrología psicológica y sentí que por ahí iba la cosa. Pero había algo que no terminaba de encajar. Así que seguí tirando del hilo (o más bien de la carta) y me adentré en la astrología helenística. Leí un libro, me encantó, hice el curso de Chris Brennan y se me abrió el cielo. Literalmente.
Ahí descubrí maravillas como las profecciones anuales, el sistema de casas por signos enteros, la liberación zodiacal… nombres que suenan a hechizo, pero que tienen más sentido que muchos “consejos de TikTok”. Y ahí viene la parte polémica: el zodíaco sideral. Desde que empecé a estudiar astrología ya sabía que existía este otro sistema zodiacal. Lo miré, lo juzgué… y lo rechacé. ¿Yo, Sol en Géminis? ¡Por favor! Si siempre he sido Cáncer, dramática y sensible, ¿cómo voy a ser tan sociable?
Con el tiempo entendí que no se trataba de elegir un bando. Que ambos sistemas son útiles. Que uno me da lo que el otro calla. Que son como dos versiones de mí que conviven: una que se emociona viendo una película y otra que manda memes.
Hoy por hoy, uso ambos. Para el calendario astrológico sigo el tropical (el de siempre). Pero para las cartas natales y las predicciones, combino tropical y sideral. Y no, no explota nada al hacerlo. Lo que sí sucede es algo mejor: se amplía la mirada.
Y hablando de mirada… si hay un punto de la carta que realmente me ayuda a entender quién soy, es el Ascendente y su regente. Más que el Sol (aunque también tiene lo suyo). Para mí, el Ascendente marca el punto de partida: cómo llego al mundo, cómo me muestro y el regente es hacia dónde me muevo. Es el hilo conductor de mi historia. El Sol brilla, sí, pero el Ascendente camina. Y yo, al final, me guío más por quien camina que por quien ilumina.
¿Tienes preguntas, ideas o simplemente quieres compartir tu carta astral conmigo? Puedes escribirme directamente a contacto@doblecielo.es o encontrarme en redes (los iconos están arriba y abajo). No tengo formulario pero sí ganas de leerte.