2004: El año en que Brad Pitt conoció a Angelina Jolie

Enero de 2004: El set de Sr. y Sra. Smith fue más que un lugar de rodaje… fue el lugar donde se encendieron fuegos artificiales… y algo mucho más grande.
Brad Pitt, el galán consagrado de Hollywood, estaba en la cúspide de su carrera: casado con Jennifer Aniston, rodeado de fama y éxito. Pero ni todo el brillo de Hollywood ni la fama pudieron prepararlo para lo que se venía: Angelina Jolie.
Lo que comenzó como una chispa en el set se transformó rápidamente en una revolución mediática y personal. Los planetas, alineados en su favor, marcaron un giro trascendental que cambiaría la historia de Hollywood para siempre.
La sinastría de sus cartas natales muestra un encuentro explosivo, pero no solo por el deseo. En 2004, la profeción anual de ambos cae sobre la Casa 5, el área del placer, el sexo, los hijos y la creatividad. En astrología helenística, es la casa donde los corazones laten con fuerza, donde los amores se transforman en leyendas. Y ese año, esa casa ardía. Lo que parecía una chispa se convirtió en un incendio mediático, amoroso y, por supuesto, astrológico.
ZODÍACO TROPICAL
Casa 5 en Aries: ¡Fuego a discreción!

Marte, el planeta de la acción, el deseo y las chispas que vuelan por el aire, se encuentra transitando Aries, justo en la casa 5 de Brad Pitt. Y si hay algo que Marte en Aries sabe hacer bien, es encender fuegos… sin pedir permiso. En 2004, ese Marte no solo estaba activando el sector del romance y la pasión, también el área de los finales de ciclo y nuevos inicios.
Era como si el universo hubiera programado un match cósmico, trayéndole a Brad justo lo que su carta estaba pidiendo a gritos: pasión sin filtros, deseo a flor de piel y nuevos comienzos. Aquí no hay espacio para juegos sutiles; esto es “roce y chisporroteo desde el primer segundo”.
La casa 5, en astrología, es la casa del romance, del sexo y, sí, de esos “primeros besos que nunca se olvidan”. Cuando Marte transita por ahí, no solo ilumina esa zona, sino que lo hace con el estilo ariano: directo, audaz y con un punto de “me lanzo y luego veo”. Brad, en medio de su matrimonio aparentemente estable con Jennifer —aunque ya con grietas evidentes—, fue arrastrado por una energía visceral que lo empujaba hacia lo desconocido. Y lo desconocido tenía labios rojos y mirada letal.
Pero esto no fue solo química. En la carta tropical, sus Lunas hacen un trígono: la de él en Capricornio, la de ella en Virgo. Un aspecto fluido que crea entendimiento emocional casi automático, como si hablaran el mismo idioma afectivo sin necesidad de traducción. Un vínculo donde el cuerpo reacciona, sí, pero el alma también se siente en casa.
Así que, sí, 2004 no fue solo un año de rodaje para “Sr. y Sra. Smith”: fue el año en que las chispas volaron de verdad. El fuego estaba escrito en las estrellas, pero también sellado en las emociones.
Marte natal en Casa 2: el deseo que vale oro
El Marte natal de Brad descansa en su casa 2, el área del dinero y los recursos. Cuando dos personas con Marte activado se encuentran, no solo arde la pasión: se dispara la economía de la atracción. De hecho, el anuncio de su romance disparó las portadas y los contratos. Brad y Angelina pasaron de coprotagonistas de acción a la pareja más cotizada de Hollywood, doblando su caché con cada titular.
En el momento de su relación, Brangelina (como se les conocía) se convirtió en una marca poderosa. Estimaciones de esa época apuntaban a que su valor como pareja mediática era incalculable. Cada vez que aparecían juntos en un evento o proyecto (en películas, entrevistas, fotos), el interés de los medios y el público estaba asegurado, y esto generaba grandes ingresos indirectos. Las marcas que los contrataban o las entrevistas exclusivas en revistas como People o Vanity Fair también sumaban a este valor.
Además, el estreno de la película en la que ambos protagonizaron fue un gran éxito comercial. «Sr. y Sra. Smith» recaudó más de 478 millones de dólares a nivel mundial, lo que la convirtió en una de las películas más exitosas del año.
ZODÍACO SIDERAL

Casa 5 en Piscis: El hechizo del cuento de hadas
Si en la carta tropical Marte rugía en Aries con pasión y pólvora, en la carta sideral la historia cambia de género. La casa 5 ya no está para llamar a los bomberos, sino para sumergirse en un cuento de hadas. En esta versión, la casa del romance y el placer cae en Piscis, el signo de la disolución de límites, la fusión emocional y los encantamientos que duran más que un contrato de Hollywood.
Aquí el deseo no golpea la puerta: se filtra como música lejana, como mirada que hipnotiza. Y ahí está Júpiter, señor de los cielos y del cuento, bien plantado en casa 5, en su propio signo. A gusto, a lo grande, y con ganas de expandirlo todo. El romance se convierte en experiencia espiritual, y el sexo es más místico que físico.
Pero que nadie se confunda con tanto suspiro: Júpiter también rige la casa 2 en esta carta, así que además del amor, habla del dinero. Y 2004 se presenta como un año económicamente jugoso, sí, pero también con una agenda tan llena de trabajo que ni tiempo para respirar. Con Júpiter transitando por casa 6 durante esos meses, el foco está claro: producción, exigencia, perfección… y un poquito de estrés con aroma a glamour.
Durante el rodaje de Mr. & Mrs. Smith, Brad y Angelina compartieron tantas horas en el set que, según contaron después, se conocieron profundamente. En el plató corrían rumores de que, entre toma y toma, Brad practicaba más sus besos que sus escenas de pelea. Esa convivencia constante bajo reflectores es puro Júpiter en casa 6: la chispa nació en el trabajo, pero se sintió como destino.
Ahora, lo inesperado: el Urano de Angelina cae justo ahí, en esa misma casa 5 pisciana. Y no viene solo, también salpica la casa 4 —el hogar. En términos menos astrológicos: Brad estaba tranquilo en su castillo con Jennifer, y de pronto cae un rayo disfrazado de mujer tatuada y enigmática. Urano hace lo suyo: rompe estructuras, sacude emociones, y convierte la seguridad en deseo de libertad.
Y por si fuera poco, el Ascendente del momento (usando técnicas siderales) cae justo en su casa 5 natal. Otro guiño cósmico, otra activación. Porque cuando el universo quiere que te enamores, te va a lanzar señales hasta en estéreo.
Y sí, Marte también está allí. En esta carta sideral, sigue merodeando la casa 5, aunque con menos gritos y más intensidad contenida. Lo interesante es que ambas cartas, tropical y sideral, insisten en mirar la casa 2: el dinero, los valores, lo que uno considera “suyo”. Y ahí está la Luna. ¿Y quién tiene la Luna como regente natal? Angelina.
Así que si Júpiter en Piscis fue el hechizo que envolvió el corazón, la Luna en casa 2 fue la firma. Porque este amor no solo vino con mariposas: vino con taquilla, proyecciones globales y acuerdos que valían millones. A veces el destino no solo enamora… también factura.
Conclusión: Cuando el deseo y el destino se dan la mano
La carta tropical nos mostró el inicio eléctrico: Marte encendiendo la casa 5 como una chispa en una mecha corta, una atracción imposible de ignorar. El trígono entre las Lunas nos susurró que no todo era físico, que había un entendimiento emocional profundo, como si ambos se reconocieran más allá del guion. Fue un amor que rugió, que rompió moldes y titulares, pero que también ofrecía una sensación de hogar emocional en medio del caos.
La carta sideral, en cambio, nos llevó más adentro. Allí la casa 5 ya no ardía: flotaba. Piscis convirtió el deseo en hechizo, y Júpiter, bien plantado, amplificó el romance hasta lo espiritual. Pero no todo fue cuento de hadas: el dinero, el trabajo y el hogar también entraron en juego, porque cuando Urano irrumpe, lo hace con consecuencias. No solo nació una relación: se rompió otra. No solo hubo amor: hubo contrato, producción y, probablemente, una sensación de estar viviendo algo destinado… aunque no necesariamente eterno.
Al final, ambas cartas cuentan la misma historia desde ángulos distintos: una conexión intensa, emocionalmente significativa y con consecuencias reales. Y así, aquel enero de 2004, los astros encendieron sus propias bengalas: un espectáculo que ni la mejor pirotecnia de Hollywood pudo igualar.”

SINASTRÍA TROPICAL
SINASTRÍA SIDERAL
